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Piscinas saladas: una opción al cloro buenísima para la piel y el pelo

El cloro que nos ha acompañado durante toda la vida, ahora está perdiendo protagonismo frente a otro tipo de sistemas de mantenimiento de piscinas. Las piscinas saladas, están cobrando especial protagonismo, la sal es muy buena tanto para nuestra piel como para nuestro pelo.

Las piscinas saladas no tienen sabor a mar, pues su concentración de sal común, es muy inferior. Este dato es clave para todos.

El cloro reseca, debilita y oxida la queratina y la melanina del pelo, y provoca su deshidratación. Sin embargo, un beneficio de las piscinas de aguas saladas es que engrosa el cabello de manera temporal, además, los cabellos grasos salen beneficiados: tiene un efecto astringente y absorbe el exceso de grasa.

Además, son frecuentes las personas que padecen irritaciones y erupciones cutáneas y también oculares después de bañarse en piscinas tratadas con cloro, y por eso es recomendable darse una ducha rápidamente después del baño.

 La piscina de sal, por el contrario, es mucho más recomendable y sus efectos positivos claros. Se reducen las irritaciones en los ojos, disminuye la sequedad en la piel que provocan las piscinas con cloro, incluso podemos decir que evita la formación de arrugas debido a que la sal contiene magnesio.

No solo nos ayuda a evitar la retención de líquidos sino también a mantener la piel tersa, firme y más joven, revitaliza nuestros tejidos. Para nuestra salud es muy recomendable, alivia los dolores reumáticos, musculares y respiratorios. La sal es un magnífico exfoliante, nos ayuda a eliminar las células muertas y mejora la circulación sanguínea. Notarás también la diferencia entre bañarse en agua clorada y agua con sal si se te hinchan los ojos. El efecto tonificante es magnífico.

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